Félix Ibarrondo
En su 80 aniversario

Musica de Camara

 

Programa….

    Félix Ibarrondo (1943)
    Ayeo (2016)
    para txistu y tamboril

    Hierbas (2016)
    para flauta, clarinete, trompa, percusión, piano, violin y violoncello

    Gemitus Op 127 (2018)
    para violin

    Coup d’eclair Op 142 (2020)
    para txistu, tamboril, acordeón

    Eziñeruntz (2020)
    para txistu, tamboril, acordeón

    Longtemps (2022)
    para soprano, tenor, clarinete, violín, viola y percusión

    Bostgarrena Op 120 (2017)
    para flauta, clarinete, trompa, percusión, piano, violin y violoncello

     

     

    Notas….

     

    F

    élix Ibarrondo vino a nacer un 12 de junio de 1943 en la ciudad guipuzcoana de Oñate, País Vasco, en un entorno familiar donde música y fe religiosa asentarían dos pilares claves en su vida. Tras iniciar los estudios de teoría musical y armonía con su padre, completó su formación pianística en los conservatorios de San Sebastián y Bilbao, recibiendo clases de composición de Juan Cordero Castaño, y cursando de forma paralela filosofía y teología, materias que le llevarían finalmente a ordenarse sacerdote. Pero el estancamiento musical de una España muy culturalmente fustigada por el régimen franquista pronto chocaría con las ansias de expansión del compositor, para el que el año 1969 supondría el punto de inflexión definitivo en su vida y en su carrera. París, la ciudad de las luces, hervidero de cultura y arte, sería testigo a partir de ese momento de una producción musical rica y exuberante que dejaría como legado un catálogo musical en constante crecimiento y evolución..

    Félix Ibarrondo

    «Durante todos esos años de formación, yo vivía la música al cien por cien. Las personas de mi entorno no veían, sin duda, hasta qué punto yo estaba inmerso en ella.[…] Me di cuenta de la revolución y el progreso de la técnica musical a comienzos del siglo XX. Y del estancamiento en el que se hallaba sumida la creación musical española. Un mundo rezagado. Y yo quería ser un hijo del tiempo presente»

    Principalmente Asnières sur Seine, lugar de su residencia en Francia, es el escenario de inspiración desde donde firma habitualmente el compositor guipuzcoano Félix Ibarrondo. Su obra, marcada por un profundo sentido de lo místico y lo espiritual, parece sin embargo evadirse de espacios reales para trascender a lo ascético, lo metafísico, lo elevado. Una poética que, en esta búsqueda de los límites, se sumerge además en lo más profundo del ser humano, al igual que su sonido se aleja de lo superfluo para adentrarse en sí mismo y alcanzar lo esencial. Porque a Félix Ibarrondo le interesa el trasfondo de las cosas y, con esta intención, lo indecible del hombre se hace música para, tal y como él mismo define, «que el sonido esté en ti y tú seas en el sonido «.

     

     

    En el entorno de la estimulante París de comienzos de los setenta (Xenakis, Ligeti, Berio, Messiaen, Stockhausen…) el músico entró en contacto con Max Deutsch, de quien recibiría el acercamiento al legado musical de Schoenberg, y estrechó amistad con Henri Dutilleux, del que, con resonancias debussianas, asimilaría la fascinación por el desarrollo de la pulsación y el ritmo interno de la música. Su experiencia con ambos se sintetizaría en una lección fundamental: la del asentamiento de un universo creativo propio en el que la asimilación de lo nuevo jugaría siempre en pos de la fidelidad por sí mismo, prevaleciendo siempre ésta frente a los dictámenes de modas, corrientes y esquematismos externos.

    Otros dos compositores tendrían una influencia incluso más decisiva sobre él: Maurice Ohana y Francisco Guerrero, fuente de inspiración tanto musical como personal. La frescura y pureza de la tímbrica mediterránea de Ohana (amante de los sonidos del cante jondo andaluz), avivarían el germen ibérico de su espíritu y le conectarían con las resonancias de carácter más ancestral, despertando al Ibarrondo más místico y profundo. Por su parte, Guerrero supondría la hermandad en los límites, la concepción quasi energética del sonido en esas ansias por mirarlo de frente, por llevarlo al extremo, a aquel punto donde la música casi cruza al más allá.

    Laura Garrido Moreno
    BNE: «Lo indecible en música… Félix Ibarrondo: de su puño y letra»

    Félix Ibarrondo

    «Una vez metido de lleno en la composición, no pienso más ni en evolución ni en avance, sino en vivir y ser, que es lo propio del que se entrega al arte»

    Premios

    Premio Óscar Esplá (1972)
    Premio Jeune Compositeur de l’année de la SACEM de Francia (1986)
    Premio de la Academia de las Artes de Francia (2003)
    Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2018)
    Premio Nacional de Música (2019)

     

     

     

     

    Félix Ibarrondo….

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    Lo indecible en música… Félix Ibarrondo